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Craneosinostosis coronal no sindrómica – Gen FGFR3.

El síndrome de Muenke, también llamado craneosinostosis coronal no sindrómica y craneosinostosis coronal de Muenke, se caracteriza por un amplio espectro de manifestaciones clínicas, con fenotipos diversos que varían desde ausencia de síntomas en casos de craneosinostosis “aislada” a la superposición de síntomas con otros síndromes de craneosinostosis, como los síndromes de Crouzon, Saethre-Chotzen y el de Pfeiffer. La frecuencia estimada del síndrome de Muenke es de 1 caso cada 10.000 nacimientos.

 En todo caso, la presentación clásica de esta patología incluye craneosinostosis coronal uni o bilateral, mayor tamaño de los dedos de los pies, así como de las fusiones del carpo y el tarso, pérdida de audición y retraso en el desarrollo. También son relevantes la exoftalmia y la hipoplasia mediofacial, aunque las anomalías cefalofaciales no siempre están presentes. En general, esta entidad afecta de forma más severa y en mayor medida a las mujeres.

 La mutación responsable del síndrome de Muenke se encuentra localizada en el exón 7 del gen FGFR3FGFR1 (P252R) y FGFR2 (situado en el brazo corto del cromosoma 4 -4p16.3-). Consiste en la sustitución de la prolina original por una arginina debido a un cambio nucleotídico en el triplete que la codifica, situado en la posición 250 de la proteína (P250R). Esta mutación se encuentra en la región del gen que codifica el dominio extracelular de la proteína FGFR3 y se corresponde exactamente con la misma mutación en el mismo residuo de los genes (P253R), que causan otros síndromes de craneosinostosis, concretamente Síndrome de Pfeiffer y Síndrome de Apert, respectivamente.

 Su modo de herencia es autosómico dominante, aunque hay casos heterocigotos asintomáticos debido seguramente a una penetrancia incompleta y cierta variabilidad en la expresión, lo que seguramente contribuye a su heterogeneidad.

 La heterogeneidad anteriormente mencionada dificulta y, en ocasiones, imposibilita el diagnóstico en ausencia de pruebas moleculares que, además, también resultan esenciales para la predicción del riesgo en el resto de miembros de la familia del afectado y para la identificación de posibles anomalías asocidas. Dentro de las pruebas moleculares habitualmente empleadas para la detección de alteraciones genéticas conocidas la secuenciación directa es la más precisa y fiable.

Pruebas realizadas en IVAMI: en IVAMI realizamos la detección de la mutación P250R, responsable del síndrome de Muenke, mediante la amplificación por PCR del exón 7 del gen FGFR3 y la posterior secuenciación del amplificado.

Muestras recomendadas: sangre extraída con EDTA para separación de leucocitos sanguíneos.

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