Prueba de Toxicidad dérmica aguda. OECD 402: 2017; EPA OPPTS 870.1200: 1998. 

 

Prueba con el Certificado de Buenas Prácticas de Laboratorio (BPLs).

 

La toxicidad dérmica aguda es el efecto adverso que ocurre dentro de un periodo corto de tiempo después de la aplicación en la piel de una o múltiples dosis durante un periodo de  24 horas. Esta prueba proporciona información para clasificar y etiquetar a los productos, y es un paso inicial para otros estudios de exposición más duradera, así como para conocer la absorción por esta vía. La evaluación de la toxicidad dérmica aguda debe incluir la relación, si existe, entre la exposición de los animales a la sustancia y la incidencia y gravedad de todas las anomalías observadas, tanto las anomalías de conducta, como clínicas, y su reversibilidad, las lesiones macroscópicas, los cambios de peso corporal, el efecto sobre la mortalidad, o cualquier otro tipo de efecto tóxico. En la prueba debe reducirse, dentro de lo posible, el número de animales utilizados, obteniendo previamente toda la información disponible de productos similares de los que exista información toxicológica. Cuando no se disponga de esta información puede realizarse una “prueba límite” (Limit Test). Cuando se utilizan roedores, una dosis límite de 2.000 mg/kg si se aplica a un grupo de 5 animales de cada sexo, y no se observa letalidad en ellos, es suficiente, para establecer determinadas precauciones con el producto si la dosis letal es superior a 5.000 mg/kg. No obstante si los animales mueren con la dosis de 2.000 mg/kg debe realizarse un estudio más completo para conocer la LD50.

 

Aunque en ambas normas se da la opción de poder utilizar ratas, conejos o cobayas, en nuestro laboratorio esta prueba se realiza utilizando conejos albinos adultos sanos de al menos 12 semanas y con 2 a 3 kg de peso, con piel sana, con una variación de peso entre ellos máxima de ± 20%, que no hayan sido utilizados para otras pruebas. Ambas normas (EPA-OPPTS y OECD) son muy similares, casi idénticas en cuanto a la recomendación de obtener toda la información toxicológica previa de los productos sometidos a ensayos o de sus relacionados; en  los números de animales incluidos en las pruebas; en cuanto a sexo de los animales; a edades y pesos de los animales; a las condiciones previas de aclimatación; a las condiciones de temperatura y humedad ambiental; de alimentación y bebida; de preparación y administración de las sustancias de ensayo; y de observaciones de resultados.

 

En la prueba, la sustancia se aplica a varios grupos de al menos 5 animales del mismo sexo por grupo, para aplicar a cada uno de los grupos una dosis. Puede ser suficiente con tres grupos de dosis separadas adecuadamente para conocer los efectos tóxicos y las tasas de mortalidad y elaborar una curva de dosis respuesta, así como estimar la LD50. Una vez finalizadas y evaluadas las pruebas con los animales de un sexo, se repite uno de los grupos con animales del sexo contrario para verificar la identidad de los resultados con otro sexo. 

 

La sustancia de prueba debe tomar contacto íntimo con la piel durante un periodo de 24 horas, sobre una superficie ≥ 10% de la superficie cutánea del animal, que debe protegerse para evitar su pérdida o ingestión por parte de los animales. En caso de ser una sustancia sólida, debe pulverizarse y humedecerse con agua o con otro vehículo. El líquido utilizado como vehículo debe estar exento de toxicidad, no debe alterar las propiedades químicas o toxicológicas de la sustancia de prueba, ni debe influir en la ración de la sustancia. Debe elegirse entre agua, aceite de maíz, goma arábiga, etanol y agua, carboximetilcelulosda, glicerol, polietilenglicol (PEG), PEG con aceite vegetal, aceite mineral, siempre que no sean irritantes.

 

El periodo de observación recomendado es de un mínimo de 14 días, que puede variarse según las reacciones tóxicas y la duración del periodo de recuperación. Los animales son observados varias veces el primer día y al menos una vez al día en los días siguientes para evaluar el estado de la piel y su pelaje, los ojos y membranas mucosas, los efectos respiratorios y circulatorios, los efectos sobre el sistema nervioso autónomo como la salivación, los efectos sobre el sistema nervioso central incluyendo la aparición de temblores y convulsiones, los cambios de actividad, cambios de posturas, su reactividad al manejo de ellos, los efectos de los estímulos sensoriales, la alteración de su fortaleza, las conductas anormales, así como el peso comparando el peso antes de aplicar la sustancia, a la semana después de la aplicación y al morir. Si los animales mueren, o al ser sacrificados tras finalizar la prueba, debe realizarse su necropsia para observar la existencia, si las hubiere, de lesiones macroscópicas, que en caso de considerarse necesario puede completarse con observaciones microscópicas. Para evaluar correctamente los resultados se establece una relación entre los efectos observados y las dosis administradas y se calcula la LD50.