Prueba de Irritación Ocular Aguda (Acute Eye Irritation).  UNE-EN 10993-10: 2013; EPA (Environmental Protection Agency, U.S.A); OPPTS 870.2400:1998 (Office of Prevention, Pesticides and Toxic Substances); OECD 405:2012, or Directive 92/69/EEC, Julio 31, 1992, Annex B.5.

Acreditada por ENAC

Prueba con el certificado de Buenas prácticas de laboratorio (BPLs).

 

La evaluación del efecto irritante y/o corrosivo en el ojo de animales es una prueba inicial importante para evaluar las características tóxicas de una sustancia, ya que la información obtenida con esta prueba sirve para indicar los riesgos posibles que pueden ocurrir tras la exposición de los ojos y de las membranas mucosas asociadas. En la prueba se detecta el efecto de irritación ocular, correspondiente a los cambios reversibles provocados al aplicar la sustancia a la superficie anterior del ojo, o de corrosión ocular, correspondiente al daño tisular irreversible tras la aplicación de la sustancia a la superficie anterior del ojo.

Esta prueba no debe realizarse cuando exista información humana o animal previa, o de resultados in vitro, que indiquen que la sustancia pueda dañar los ojos, haya provocado irritación ocular, haya provocado corrosión o irritación intensa, cuando existan evidencias de análisis de relación estructura-actividad (SAR) que hayan demostrado los efectos lesivos oculares, ni con sustancias con un pH ≤2 o ≥11,5, o si se pueden realizar previamente pruebas de irritación in vitro u oculares ex vivo.

Para realizar la prueba se utilizan conejos albinos adultos sanos, sin signos de irritación ocular, defectos oculares o daño corneal previo. La sustancia sometida a ensayo se aplica inicialmente como dosis única a uno de los ojos de un único animal, utilizando el ojo no expuesto como control, evaluándose y puntuándose los efectos a intervalos especificados.

La sustancia de ensayo se aplica en el saco conjuntival, manteniendo los párpados cerrados tras la aplicación para limitar la pérdida de sustancia. Los ojos no deben lavarse durante 24 horas, pero pueden lavarse transcurridas 24 horas si se considera necesario. Pueden aplicarse sustancias líquidas, sólidas, pastosas o particuladas, pero en caso de ser sólidas o granuladas deben triturarse para obtener un polvo fino. Para aerosoles presurizados se puede aplicar directamente. Para sprays de bombeo debe obtenerse el líquido del envase e instilarse el líquido obtenido.

La duración del estudio debe ser suficiente para permitir la evaluación completa de la reversibilidad o irreversibilidad de las lesiones, pero debe ser como mínimo de 72 horas, si no hay signos de irritación y no necesita ser superior a 21 días, por lo que las observaciones se realizan a 1, 24, 48 y 72 horas tras la exposición, con observación prolongada a los 7 y 21 días si existiese afectación corneal u otros signos de irritación ocular, para poder determinar la progresión de las lesiones y su reversibilidad o irreversibilidad. Si con el animal utilizado inicialmente se encontrase efecto irritante intenso (reversible) o corrosivo (irreversible), no deben realizarse más pruebas. Si no se observasen estos efectos se debe realizar el ensayo al menos en tres animales.

Una diferencia considerable entre la norma EPA-OPPTS 870.2400:1998 y la Directiva 92/69/CEE, respecto a la norma OECD 405:2012, es que esta última indica la utilización de un analgésico sistémico (buprenorfina) 60 minutos antes de la realización de la prueba, y de un anestésico local tópico aplicado en gotas 5 minutos antes de exponer el ojo a la sustancia de ensayo, así como en el ojo control. Además recomienda administrar otra dosis de dos analgésicos sistémicos (buprenorfina + meloxicam) a las 8 horas. En caso de observarse lesiones oculares deben administrarse un analgésico sistémico (buprenorfina) cada 12 horas y otro (meloxicam) cada 24 horas hasta que se resuelvan las lesiones oculares o no existan signos clínicos de dolor o distress.

El grado de irritación o corrosión se evalúa y cuantifica a los intervalos mencionados, evaluando la afectación de la cornea (opacidad y área afectada), el iris (congestión, hinchazón, hiperemia circumcorneal, inyección, reactividad a la luz, hemorragia, destrucción) y la conjuntiva (enrojecimiento, hiperemia vascular, pérdida de vasos sanguíneos discernibles, equimosis y exudación) asignando una puntuación numérica según el grado de cada lesión observada, de acuerdo con las tablas incluidas en las normas correspondientes.