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Chaetosiphon fragaefolii-pulgón de la fresa: Examen microscópico, diagnóstico molecular (PCR) e identificación de especies (PCR y secuenciación)

Información 26-04-2021.

Este insecto es un áfido perteneciente a la familia Aphididae, orden Homoptera, caracterizados por un cuerpo blando con piezas bucales perforadoras, que les sirven para alimentarse de los líquidos ricos en nutrientes de las plantas. Con un tamaño aproximado a la cabeza de un alfiler, en grandes cantidades pueden debilitar las plantas de manera significativa, dañando las flores y los frutos. Chaetosiphon fragaefolii, comúnmente conocido como pulgón de la fresa, que pertenece al género Chaetosiphon supone la mayor plaga para las fresas. Los adultos son de 0,9 a 1,8 mm de longitud, ovalados, de una coloración verde pálida, y poseen largos sifones de color verde-amarillo pálido. Existen formas adultas aladas, pero no todos los adultos tienen alas; los que sí las desarrollan lo hacen en respuesta a señales de hacinamiento, nutricionales o ambientales. En la planta se pueden encontrar en la cara inferior de las hojas, concentrados en la base del pecíolo. Su distribución es mundial, sin embargo, son más frecuentes en Estados Unidos, Argentina y Chile.

Estos pulgones causan un daño directo al succionar la savia del fruto y las hojas, por lo que reducen el rendimiento y calidad de la fruta. Además, secretan una melaza que hace pegajosas a las hojas, y contribuyen al desarrollo de un hongo oportunista (Tricholoma terreum) que ennegrece las plantas (“negrilla”).

El ciclo de vida de estos áfidos incluye cuatro mudas antes de alcanzar la madurez. En cada muda pierden una piel blanquecina, que delata su presencia en la planta. Presentan una reproducción por partenogénesis durante la estación de crecimiento. Las hembras vivíparas (no ponen huevos) y aunque no sean fertilizadas producen continuamente nuevas generaciones de hembras, alcanzando una cifra de más de 40 ninfas durante su ciclo de vida, con una longevidad estimada de entre 13 y 52 días. Las hembras desarrolladas a una temperatura más cálida tienen significativamente menos crías aladas que las que se desarrollan a una temperatura y fotoperiodo menor. La alimentación con hojas jóvenes tiene un efecto positivo en una reproducción más temprana, que si se alimentasen con hojas envejecidas. Los pulgones alados aparecen de octubre a diciembre, y facilitan la propagación a otras plantas y campos. A mediados de primavera y principios de otoño tienen lugar los picos de máximo desarrollo poblacional. Por el contrario, durante los meses de verano las poblaciones son generalmente muy reducidas debido al calor.

El pulgón de la fresa es un vector importante de varios virus vegetales que afectan a las fresas. Los principales son “Strawberry mild yellow-edge virus” y “Strawberry crinkle virus”. En ocasiones se pueden dar coinfecciones de ambos virus, produciendo una disminución en el desarrollo de las plantas (enanismo), moteado, distorsión de la hoja o mosaicismo. El corto ciclo de vida de los pulgones, junto al corto periodo latente del virus, favorecen que la propagación de la plaga no sea rápida; aun así, estos virus provocan importantes pérdidas económicas para los cultivos de fresas.

En condiciones de laboratorio C. fragaefolii se desarrolla entre 10 y 29,4ºC, siendo la temperatura óptima 21,1ºC; a esta temperatura el desarrollo se completa en 7 días y medio. El fotoperiodo establecido es 18 horas de luz y 6 de oscuridad.

El diagnóstico de la presencia de este áfido requiere realizarse por examen microscópico, al tratarse de un organismo con unas dimensiones tan reducidas. Actualmente para determinar con exactitud el género y la especie se utilizan métodos moleculares de PCR y secuenciación.

El tratamiento de esta plaga puede realizarse de varias formas, siendo la más utilizada y efectiva el control biológico. Los depredadores naturales de C. fragaefolii más comunes son: Aphidius colemani, Aphelinus abdominalis, Lysiphlebus testaceipes, Aphidius ervi, Aphidius matricariae, Ephedrus cerasicola y Praon volucre. La exposición a estos depredadores debe realizarse a finales de invierno, siendo recomendable repetir las inoculaciones de dos a tres veces para conseguir una población eficiente. Una alternativa menos frecuente para controlar esta plaga es el uso de pesticidas, que siempre deben estar autorizados en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Pruebas realizadas en IVAMI: