UNE-EN ISO 11737-1: 2018 - Esterilización de productos sanitarios. Métodos microbiológicos. Parte 1: Determinación de la presencia de microorganismos.

[ISO 11737-1: 2018 - Sterilization of health care products. Microbiological methods. Part 1: Determination of a population of microorganisms on products]

 

Prueba no acreditada aún por ENAC (en tramitación).

La norma UNE-EN ISO 11737-1: 2018 aporta recomendaciones sobre los procedimientos para realizar la enumeración y caracterización microbiológica de la población de microorganismos viables en el exterior o interior de un producto para la salud, componente, materia prima o envase.

El término carga biológica se utiliza para describir la población de microorganismos viables presentes en el producto. El conocimiento de la carga biológica se puede utilizar en una diversidad de situaciones como para: validar y revalidar los procesos de esterilización; monitorizar de forma habitual el control de los procesos de fabricación; monitorizar la materia prima, sus componentes o de los envases; evaluar de la eficacia de los procesos de limpieza; y/o para el control ambiental de las áreas de trabajo.

Algunos productos utilizados en el área de la salud deben ser estériles, es decir exento de microorganismos viables. Mediante la esterilización se inactivan los microorganismos contaminantes y los productos pasan de no estériles a estériles. Para un tratamiento concreto, la probabilidad de supervivencia está determinada por el número y resistencia de los microorganismos presentes en el producto esterilizado y por el entorno en que se encuentran los microorganismos durante el tratamiento. Por ello, para la validación y control habitual de un proceso de esterilización efectivo, es importante tener presente la exposición microbiológica que el proceso representa, en lo referente al número, características y propiedades de los microorganismos. Además, entre los requisitos para la validación y control habituales de los procesos de esterilización se exige minimizar la contaminación adventicia de un producto para la salud antes de su esterilización.

La carga biológica de un producto es la suma de los microorganismos procedentes de varios orígenes, incluyendo las propias materias primas, el proceso de fabricación de sus componentes, el proceso de ensamblado, el entorno ambiental de fabricación, los agentes que facilitan el ensamblado/fabricación (por ejemplo, gases comprimidos, agua, lubricantes), los procesos de limpieza y el envasado de los productos terminados. Para controlar la carga biológica, se debería prestar atención al estado microbiológico de cada uno de estos posibles orígenes. De este modo, la carga biológica puede emplearse para el control de las materias primas, la aceptación de componentes de entrada, evaluación de las etapas del proceso o la cualificación de un proceso de esterilización, para confirmar la sustanciación de una dosis de esterilización por radiación, o un ciclo de esterilización de sobreletalidad entre otros.

Debe tenerse en cuenta que no es posible cuantificar la carga biológica con total exactitud y que no se puede utilizar un método único para la determinación de la carga biológica en todas las situaciones por la amplia variedad de diseños y materiales con los que se fabrican los productos sanitarios. Tampoco es posible definir un método único de extracción de los microorganismos presentes en los productos sanitarios, ni tampoco para su cuantificación ya que las condiciones de cultivo están determinadas por los tipos de microorganismos que se deseen evaluar. Dependiendo de las características de los productos y del fin que se desee alcanzar, la norma ISO 111737-1: 2018 especifica los requisitos requeridos para la determinación correcta de la carga biológica de los productos sanitarios y las recomendaciones para realizar su cuantificación y su identificación, tanto si se encuentran presentes en su exterior, como en su interior, en sus componentes, en la materia prima con la que se elaboran o en el envase en el que se introducen.

Además de la detección de los microorganismos en cultivo y su enumeración, se requiere la caracterización de los microorganismos. La naturaleza y el alcance de la caracterización de los microorganismos que forman la carga biológica depende de la utilización prevista de esta información. En IVAMI podrá realizarse, a petición del cliente la caracterización morfológica de las colonias, técnicas de morfología celular y de tinción, caracterización metabólica mediante pruebas bioquímicas y el análisis genotípico de los diferentes morfotipos aislados para determinar la especie a la que corresponden.

Selección de los productos

El producto seleccionado para el ensayo debería poseer una carga microbiológica representativa de la del producto real. Se puede optar por: 1) tomar un producto real (al azar o con una frecuencia de muestreo especificada); 2) fabricar un producto específicamente para el ensayo de la carga biológica utilizando los procedimientos de fabricación habituales; 3) tomar un producto que no sea adecuado para la venta, como puede ser un producto desechado. Para la determinación de la carga biológica, el producto debería estar contenido en su envase habitual.

Análisis con familias de productos

Si el/los productos se agrupan en una familia de productos considerados equivalentes con el propósito de determinar la carga biológica, se debe registrar la justificación para la inclusión de un producto dentro de una familia de productos. Para la determinación de la carga biológica se puede seleccionar un producto y monitorizarlo de manera rutinaria o analizar los diferentes productos siguiendo un procedimiento rotacional.

Análisis con porciones del producto (SIP)

Siempre que sea posible, la determinación de la carga biológica debería realizarse con el producto completo. Sin embargo, puede no ser posible porque el tamaño del producto no permita ser introducido en los recipientes de ensayo utilizados en el laboratorio. En este caso, se debe utilizar una porción de él (SIP), siempre que sea representativa de la distribución de la carga biológica a través del producto completo. Si la distribución pudiera no ser uniforme en el producto, la determinación debe realizarse de la parte que supuestamente pudiese estar más contaminada. No obstante, se debe utilizar una porción del producto lo mayor posible, para que pueda ser representativa del producto completo, teniendo en consideración los aspectos de la fabricación que contribuyen a la distribución de los microorganismos en los productos. La selección para SIP debe realizarse con cuidado durante la manipulación del producto, en condiciones limpias en un entorno controlado (por ejemplo, dentro de una cabina de flujo laminar), para evitar añadir contaminación durante la manipulación.

Análisis de muestras combinadas

Para optimizar los métodos de determinación de la carga biológica para productos cuya carga biológica es baja, pueden emplearse o combinarse múltiples unidades del producto en un único ensayo. Hay que tener en cuenta que, si se trata de un producto con una carga biológica muy baja, podría no detectarse a partir de unidades individuales del producto.

Si se utiliza un método de la muestra combinada, combinando múltiples unidades de un producto en un único ensayo, el número total de microorganismos (UFC: unidades formadoras de colonias) recuperadas en la muestra combinada debe dividirse por el número de unidades combinadas para estimar el número de UFC por unidad del producto. La combinación de unidades de producto puede permitir la estimación de un número bajo de UFC por unidad de producto; sin embargo, no proporciona ninguna información sobre la distribución de la carga biológica, ni sobre la variabilidad sobre las unidades individuales que comprenden la muestra combinada.

Programa de muestreo

Para demostrar que se ha puesto en práctica y mantenido el control efectivo de la calidad microbiológica, se debería desarrollar un programa de monitorización del producto y/o componentes del mismo.

Para la monitorización habitual de los niveles de carga biológica la Norma ISO 11737-1 recomienda utilizar un tamaño de muestra comprendido entre tres y diez unidades. Sin embargo, si los datos de la carga biológica se usan para satisfacer los requisitos de otra norma internacional (por ejemplo, las normas de la serie ISO 11137), el tamaño de la muestra y la frecuencia de ensayo pueden estar predefinidos por tal norma, y tendrían prioridad sobre el tamaño de la muestra recomendado por la ISO 11737-1.

El muestreo se puede efectuar con una frecuencia basada en el tiempo de duración (por ejemplo, mensualmente, trimestralmente), o en el volumen de producción (por ejemplo, lotes alternados). Sin embargo, para establecer los niveles basales, es práctica común determinar la carga biológica a una frecuencia mayor durante la producción inicial de un producto nuevo y reducir gradualmente esta frecuencia conforme se desarrolla un conocimiento de la carga biológica.

Se deben especificar los niveles aceptables de la carga biológica existente en el exterior o en el interior de un producto o grupo de productos basándose en la recogida de datos históricos. Inicialmente, si se desea, se pueden establecer niveles temporales que pueden ser evaluados posteriormente según los datos recogidos.

Validación de la técnica de determinación de la carga biológica

Antes de determinar la carga biológica en un nuevo producto/SIP/muestras combinadas debe realizarse una validación de la técnica de determinación de la carga biológica para demostrar la idoneidad del método y la eficacia de recuperación de la carga biológica. Para estos ensayos, se requiere, al menos la misma cantidad que para la realización de los ensayos. La norma ISO 11737-1 recomienda emplear entre 3-10 artículos.

Métodos de cultivo adecuado

Un método de cultivo adecuado debe incluir: a) La extracción adecuada de los microorganismos a partir del producto; b) La neutralización de las sustancias inhibidoras que pudiesen estar presentes en la muestra y que al inhibir el desarrollo de los microorganismos podrían dar lugar a un resultado negativo falso; c) El cultivo utilizando los medios de cultivo adecuados para el desarrollo de las bacterias aerobias y anaerobias facultativas, de las bacterias anaerobias estrictas, de las levaduras y de los hongos filamentosos; las bacterias anaerobias estrictas se pueden obviar si se trata de materiales sintéticos; y d) La cuantificación de los microorganismos.

Para la extracción de microorganismos el número de muestras recomendado es de entre tres y diez artículos. Para extraer los microorganismos, los tratamientos utilizados pueden consistir en un aclarado junto con alguna forma de fuerza física o bien un muestreo directo de la superficie. Es recomendable utilizar un agente tensioactivo que facilite la liberación del microorganismo del producto para aumentar la recuperación, aunque debe tenerse en cuenta que los agentes tensioactivos a concentraciones elevadas pueden ser inhibidores del crecimiento de algunos microorganismos. Para la extracción pueden utilizarse diversos métodos: a) Procesado en un digestor, adecuado para materiales blandos, fibrosos y/o absorbentes, pero es inadecuado para cualquier material que pudiese rasgar la bolsa por punción de la misma (por ejemplo, productos que contengan agujas o que sean total o parcialmente rígidos); b) Ultrasonicación, adecuada para artículos impermeables sólidos y artículos con formas complejas. Debe tenerse en cuenta que los microorganismos pueden inactivarse por la ultrasonicación, especialmente con altas transferencias de energía, sobre todo con la utilización de una sonda en lugar de un baño ultrasónico; c) Agitación (mecánica o manual). Se pueden añadir perlas de vidrio de un tamaño definido para aumentar la abrasión superficial y por tanto la eficacia de recuperación de la carga biológica; d) Mezclado por vórtex, adecuado para artículos pequeños en recipientes pequeños; e) Purgado con eluyente, cuando el eluyente se hace fluir a través del lumen interno del producto de ensayo; f) Trituración; y g) Aplicación de torundas, para muestrear áreas de forma irregular o relativamente inaccesibles.

Para el cultivo, se puede optar por varias alternativas posibles: 1) inoculación en placas por contacto, en cuyo caso no se requiere la extracción; 2) inmersión en agar de una porción del producto que tampoco requiere extracción; 3) filtración sobre membrana del líquido extraído y siembra de las membranas sobre superficie de agar; 4) vertido en placa de una alícuota del extraído; 5) siembra en superficie de medio de cultivo sólido de una alícuota del extraído; ó 6) inoculación en espiral automatizada sobre superficie de medio de cultivo sólido.

En IVAMI se utilizará la filtración sobre membrana para los cultivos de bacterias aerobias y anaerobias facultativas, la siembra en superficies para las bacterias anaerobias estrictas con incubación en jarra de anaerobiosis, y la siembra en profundidad con vertido en placas para la detección de levaduras y hongos filamentosos.

Una vez obtenidos los microorganismos, se pueden identificar por los métodos microbiológicos convencionales como son la morfología de colonias, morfología microscópica y tinción, y de caracterización metabólica mediante pruebas bioquímicas, o bien mediante métodos moleculares como es la secuenciación de su ácido nucleico, para llegar a la identificación de especie.

Para el informe microbiológico, cuando se utiliza una porción del extracto para determinar la carga biológica y se recuperan cero UFC, los resultados se notifican típicamente como “inferior a X”, donde “1/X” es el representante de la fracción de la porción ensayada. Por ejemplo, si un producto se extrae en 400 mL y sólo se filtra una parte, por ejemplo 100 mL, y se obtienen cero UFC, se informará como “inferior a” 4 unidades formadoras de colonias (es decir, < 4 UFC). Cuando se realice cuantificación se deben seleccionar las placas que contengan rangos aceptables que faciliten el contaje de las UFC, (por ejemplo, menos de 200 UFC, 25 UFC a 250 UFC, o 30 UFC a 300 UFC). Si el número es muy elevado se asignará como “demasiado grande para ser contado” (TNTC).