Pyricularia grisea (Magnaporthe grisea) - Interés actual. Infección del arroz y otras gramináceas (trigo, centeno, cebada, mijo, y césped). Pruebas diagnósticas

 

 

Pyricularia grisea (sin. Magnaporthe grisea, Dactylaria grisea), es un hongo que afecta a la planta del arroz (Oriza sativa), y a otras gramíneas como el centeno, cebada, mijo, o incluso el trigo. Además, puede afectar a las plantas del césped (Lolium multiflorum o Lolium perenne). En la planta del arroz (Oriza sativa) provoca la enfermedad conocida con el tizón del arroz (rice blast).

Hasta 2002 este hongo se ha denominado Magnaporthe grisea, pero dado que esta denominación correspondería a la forma sexual (telomorfa), no encontrada en la naturaleza, sería más apropiado llamarle Pyricularia grisea, que es el nombre asignado a su forma asexual (anamorfa), que se encuentra en la naturaleza. Algunos autores han propuesto el nombre de Pyricularia oryzae, pero esta especie se considera que correspondería a la que infecta otros tipos de gramíneas distintas del arroz.

Se piensa que su origen se encuentra en el Sudeste asiático, pero actualmente está distribuido a nivel mundial, en regiones templadas y tropicales, afectando de manera muy importante a uno de los cultivos con mayor importancia alimentaria, como es el arroz.

Características fúngicas

Es un hongo del grupo de los Ascomycetes, porque se ha demostrado que puede reproducirse sexual (con ascosporas) y asexualmente (con conidias). Este hongo se caracteriza por generar micelios septados hialinos (sin color), con múltiples conidióforos en los que aparecen las conidias (esporas). Las conidias son hialinas o ligeramente verdosas, de forma fusiforme o en raqueta, con un apéndice basal de implantación (basal hilium) por el que se une al conidióforo y un extremo puntiagudo. Poseen uno o dos tabiques (septos) por lo que presentan 2 a 3 celdas (células).

Para infectar las plantas, el hongo genera unos órganos de penetración denominados “aprensorios”, con los que infecta los tejidos aéreos de estas plantas, pero sin infectar a las raíces. Al infectar a los tejidos aéreos provoca las manifestaciones de la enfermedad. Tras la infección, esporula en los tejidos de la planta, y genera los elementos de propagación asexual, las conidias (conidiosporas). Las conidias son los elementos de propagación, que se dispersarán y continuarán el ciclo de infección entre plantas. El ciclo de infección-conidiogénesis se completa en una semana en condiciones favorables, y a partir de una lesión se pueden liberar miles de conidias en una sola noche, pudiendo generarse conidias durante unos 20 días por lo que se disemina rápidamente en el entorno. El ciclo se mantiene durante la hibernación.

Manifestaciones de la enfermedad en las plantas infectadas

A partir de una conidia, la infección de la planta puede ocurrir en varias localizaciones, las hojas, el cuello de la hoja, la base de la hoja, el espacio del tallo entre nódulos, los nódulos del tallo, la base del ramillete, o el propio ramillete.

Los síntomas iniciales son lesiones blanquecinas o gris-verdosas o manchas con bordes oscuros, mientras que las lesiones más antiguas son elípticas o fusiformes, blanquecinas o grisáceas con bordes necróticos. Las lesiones pueden agrandarse y fusionarse unas con otras para acabar con la hoja completa, o quebrar el tallo al desarrollarse una lesión de podredumbre.

Estas infecciones afectan a la formación de las semillas, y por lo tanto constituyen un daño importante para los cultivos.

Dispersión en la naturaleza

Las conidias, origen de la infección, se dispersan por el aire o a través de los riegos por aspersión. El hongo puede persistir e hibernar en el ambiente o en los residuos de plantas (rastrojos).

El tizón del arroz (rice blast) es un problema importante en regiones templadas y puede encontrarse en zonas de regadío. Las condiciones favorables para su diseminación, incluyen los periodos largos de humedad ambiental relativa elevada y temperaturas de 25 a 28ºC, que humedece las hojas favoreciendo que el hongo se multiplique y genere conidias para nuevas infecciones.

Control

Este hongo encuentra unas condiciones favorables para su multiplicación y extensión cuando tiene temperatura ambiental idónea, humedad ambiental elevada, aporte de nitrógeno suficiente, y la planta está debilitada.

Las plantas se debilitan cuando tienen un aporte superior de lo necesario de nitrógeno, como ocurre con la utilización excesiva de fertilizantes con nitrógeno, porque aunque la planta crezca más, es más débil. La sequía, induce un estrés en las plantas que aumentan su sensibilidad. Los periodos de sequía también favorecen la infección porque se airean más los suelos, convirtiendo el amonio a nitratos, y con ello mayor contenido en nitrógeno.

Este hongo ha desarrollado resistencias a los tratamientos químicos a través de mutaciones genéticas. Por esta razón, es necesario evitar el uso excesivo de un único método químico para controlar las infecciones, ya que cuando se utiliza un único método se facilita el desarrollo de resistencias. No obstante, el uso de fungicidas no es económico, y sólo se considera una alternativa. En caso de que se utilicen, deben alternarse fungicidas con distintos modos de acción para evitar el desarrollo de resistencias a ellos. Por necesitarse humedad libre, deben controlarse los riegos.

Para evitar la generación de conidias durante la hibernación deben eliminarse correctamente todos los rastrojos de plantaciones previas, ya que en estos, durante la hibernaciones se producen conidias que ayudan a mantener la infección entre temporadas.

Cuando sea posible se recomienda realizar rotación de cultivos, para introducir otros cultivos que no sean sensibles a la infección por este hongo, con lo que se disminuye la perpetuación de la infección en una zona.

Hoy día se han desarrollado variedades de plantas de arroz resistentes a la infección por Pyricularia grisea.

Se han realizado estudios de lucha biológica, introduciendo otro hongo competitivo, Trichoderma spp.

  • Muestras para detección de Pyricularia spp.:
    • Semillas, hojas o tallos, de plantas afectadas con lesiones en mancha o necróticas.
  • Envases para remitir las muestras:
    • Envoltorios de papel, no bolsas de plástico para evitar humedad excesiva que favorezca el desarrollo de otros hongos durante la conservación.
  • Conservación y transporte de las muestras:
    • Refrigerado o a temperatura ambiente.
  • Pruebas realizadas:
    • Cultivos e identificación morfológica microscópica.
    • Detección molecular por PCR con identificación por secuenciación.
  • Coste de la prueba:

Consultar a ivami@ivami.com.