Taylorella equigenitalis y metritis equina contagiosa (Contagious Equine Metritis –CEM-).

Taylorella equigenitalis es una bacteria de interés veterinario por las repercusiones que tiene para la cría de caballo. Esta bacteria se relacionó en 1977 con la metritis equina contagiosa (Contagious Equine Metritis –CEM-), durante unos brotes de este proceso surgidos en Irlanda y Reino Unido. Posteriormente, se ha detectado en otros lugares del Mundo, y hoy día se considera de distribución Universal, constituyendo un problema en lugares tan distantes como Europa, Australia, Japón o Sudamérica.

 

La metritis equina contagiosa es una infección de transmisión sexual que provoca infertilidad, afectando a la cría de équidos, por lo que constituye un problema económico. En las hembras afectadas, induce la aparición de exudado vaginal, infertilidad y aborto precoz espontáneo. La bacteria coloniza la superficie del endometrio uterino causando una endometritis, y como consecuencia de ella la infertilidad de las yeguas, en las que persiste en el clítoris y en el saco clitoriano, contagiando a los sementales. Su reservorio son los animales asintomáticos.

 

La bacteria es gramnegativa, de forma cocoide, microaerófila, y se incluye en la familia Pasteurellaceae. Es muy lábil, por lo que no sobrevive durante su conservación en torundas impregnadas con las muestras de exudado cervical o vaginal. Además, es de crecimiento lento, requiriendo 4 a 6 días para desarrollarse en los cultivos de laboratorio, por lo que puede pasar desapercibida en los cultivos al ser sobrepasada en crecimiento por la flora acompañante en la muestra. Por estas razones, su detección mediante cultivo es problemática. Hoy día se puede realizar su diagnóstico mediante los procedimientos de detección genómica con pruebas de PCR (Reacción en cadena de la polimerasa). Con este método se obvian los problemas inherentes al cultivo.

 

En IVAMI ofrecemos su detección mediante pruebas de PCR. Para su detección se recomiendan muestras tomadas con torundas del cérvix uterino, o de la fosa clitoriana de las yeguas, y en los sementales de la uretra o del fondo de saco situado entre la cara parietal y visceral del prepucio.