Factor XIII de la coagulación, Deficiencia de …, (Factor XIII deficiency) – Genes F13A1 o F13B.

La deficiencia de factor XIII es una alteración de la coagulación sanguínea poco frecuente. Se ha identificado una forma hereditaria y una forma adquirida, menos intensa, que se adquiere durante la vida de una persona.

Los signos y síntomas de la deficiencia del factor XIII hereditaria comienzan poco después del nacimiento, por lo general con hemorragia anormal del cordón umbilical. Si la enfermedad no se trata, los individuos afectados pueden presentar episodios de hemorragias excesivas y prolongadas que pueden ser potencialmente mortales. Las hemorragias anormales puede ocurrir después de una cirugía o un traumatismo menor. La deficiencia del factor XIII también puede dar lugar a hemorragias espontáneas en las articulaciones o los músculos, lo que provoca dolor e incapacidad. Las mujeres afectadas tienden a tener menorragia y pueden presentar abortos espontáneos. Otros signos y síntomas de la deficiencia de factor XIII heredada incluyen hemorragia nasal, sangrado de las encías, hematomas fáciles, problemas con la cicatrización de heridas y cicatrizaciones anormales. Esta enfermedad también aumenta el riesgo de hemorragia intracraneal, que es la principal causa de muerte en las personas con esta alteración.

Por su parte, la deficiencia de factor XIII adquirida se hace evidente más adelante en la vida. Las personas con la forma adquirida son menos propensas a tener episodios graves o potencialmente mortales de hemorragias anormales que los que tienen la forma hereditaria.

Este proceso es debido a mutaciones en el gen F13A1, situado en el brazo corto del cromosoma 6 (6p25.3-p24.3) y, en menor medida, en el gen F13B, situado en el brazo largo del cromosoma 1 (1q31-q32.1). Estos genes codifican subunidades (subunidad A y subunidad B, respectivamente) de la proteína factor XIII del sistema de la coagulación. Esta proteína desempeña un papel fundamental en el proceso de coagulación en respuesta a una lesión. En este sentido, el factor XIII actúa al final del proceso para fortalecer y estabilizar los coágulos recién formados, impidiendo la pérdida adicional de sangre.

En el gen F13A1 de personas con deficiencia de factor XIII, se han identificado 69 mutaciones sin sentido, 11 mutaciones de corte y empalme (splicing), 23 deleciones, 9 inserciones y 1 inserción/deleción. En el gen F13B, se han identificado 9 mutaciones sin sentido, 3 mutaciones de corte y empalme (splicing), 4 deleciones y 3 inserciones relacionadas con la deficiencia de factor XIII. Las mutaciones en los genes F13A1 y F13B reducen significativamente la cantidad de factor XIII funcional disponible para participar en la coagulación sanguínea. En la mayoría de las personas con la forma hereditaria de la enfermedad, las concentraciones de factor XIII en el torrente sanguíneo son de menos del 5% de lo normal. Una pérdida de la actividad de esta proteína debilita los coágulos sanguíneos, impidiendo que los coágulos detengan la pérdida de sangre con eficacia.

La forma adquirida de la deficiencia de factor XIII, aparece cuando la producción de factor XIII se reduce o cuando el organismo utiliza factor XIII más rápido de lo que las células pueden reemplazarlo. La deficiencia de factor XIII adquirida es generalmente leve, debido a que las concentraciones de factor XIII en el torrente sanguíneo son del 20% al 70% de lo normal. Concentraciones por encima del 10% de lo normal suelen ser adecuadas para prevenir episodios de hemorragias espontáneas. La forma adquirida de la deficiencia de factor XIII puede ser consecuencia de hepatitis, cirrosis, enfermedad inflamatoria intestinal, sepsis y varios tipos de cáncer. Además, esta forma puede manifestarse debido a la generación por parte del sistema inmunitario de autoanticuerpos que atacan y desactivan el factor XIII. La producción de autoanticuerpos contra el factor XIII se asocia a veces con enfermedades del sistema inmune como el lupus eritematoso sistémico y la artritis reumatoide. En otros casos, el desencadenante de la producción de autoanticuerpos se desconoce.

Esta enfermedad se hereda con un patrón autosómico recesivo, lo que significa que ambas copias del gen en cada célula deben tener las mutaciones para que se exprese la alteración. Los padres de un individuo con una enfermedad autosómica recesiva tienen una copia del gen mutado, pero por lo general no muestran signos y síntomas de la enfermedad. Algunas personas, incluyendo a los padres de las personas con deficiencia de factor XIII, tienen una sola copia mutada del gen F13A1 o F13B en cada célula. Estos portadores de mutaciones tienen una cantidad reducida de factor XIII en su torrente sanguíneo (20% a 60% de lo normal), y pueden presentar hemorragias anormales después de la cirugía, intervenciones dentales, o traumatismos mayores. Sin embargo, la mayoría de las personas que poseen una copia mutada del gen F13A1 o F13B no tienen episodios de hemorragias anormales en circunstancias normales, por lo que nunca llegan a recibir atención médica. Por su parte, la forma adquirida de la deficiencia de factor XIII no se hereda y no se presenta en familias.

Pruebas realizadas en IVAMI: en IVAMI realizamos la detección de mutaciones asociadas con deficiencia de factor XIII, mediante la amplificación completa por PCR de los exones de los genes F13A1 y F13B, respectivamente, y su posterior secuenciación.

Muestras recomendadas: sangre extraída con EDTA para separación de leucocitos sanguíneos, o tarjeta impregnada con muestra de sangre desecada (IVAMI puede enviar por correo la tarjeta para depositar la muestra de sangre).